Aún faltaba más de media hora para mi siguiente encargo. Mi
sangre rebosaba cafeína y los bancos de la plaza sujetaban cada vez más y más
agua que el cielo despilfarraba como si nunca hubiese oído la palabra sequía.
Heme allí, buscando un cobijo que cumpliera solamente dos condiciones: seco y
cálido. Cuando una sala llena de sillas de colores y de lectores que
acompañarían perfectamente mi silencio apareció ante mi. Dispuesto a darle uso
adentré mis pasos hacia ella cuando una voz suave me agarró del brazo,
paralizando mis pies, impidiéndome continuar, escupiéndome una de esas frases
que, pese a la buenaintención, apuñalan el corazón de un joven: "Disculpe,
Señor, esa sala es para menores de 30 años"
14 de febrero de 2012
11 de febrero de 2012
3 de febrero de 2012
Venganza
Todos los ojos de la sala se concentraban en los dirigentes de la ciudad, orgullosos de haber coseguido el reconocimiento nacional. La prensa esperaba las palabras de la alcaldesa, que con paso firme se dirigía al micrófono que descansaba sobre mi espalda. Los fotógrafos, concentrados en todos y cada uno de los gestos de la máxima mandataria, intentaban lograr la mejor instantánea del momento. No esperaban que yo, que estoy hecha para aguantar el elegante peso de toda la corporación, me negara a aceptar que esquilaran a mi madre para que un grupo de insignificantes fotógrafos apoyara sus tristes zapatos sobre mi.
Pero por lo menos ese fotógrafo regordete de barba roja y coleta, el que suele pasarse de graciosillo, ha besado el suelo, sumiendo en la carcajada más sana a los que poblaban la habitación. JA JA JA JA
Y ni siquiera me he quedado debajo para amortiguar el golpe...
27 de enero de 2012
Un par de ruedas

La lógica laboral me obligó a comprarme una moto hace unos 4 años, pese a que por herencia materna siempre había renegado de ellas, e incluso maldecido cuando aparecían por mi derecha sin previo aviso. Buen rendimiento le he sacado y he de reconocer que práctica es. Pero lo que no me imaginaba cuando compré el mencionado vehiculo es que la conducción motera me iba a enganchar hasta el punto de convertirme en lo que algunos blogs entendidos llaman proto-motero, comprándome una custom y transformándome con mi barba, mi pelo largo, mi gusto por la cerveza y mis botas negras en una mala imitación, no buscada, del estereotipo de motero americano.
13 de enero de 2012
A veces
6 de enero de 2012
Oda a la navidad
Todo comienza el 24 de diciembre por la noche. Comes y comes y vuelves a comer. Pero cuando al día siguiente abres los ojos que aun mantienen algo del color del alcohol de la noche anterior, te vuelves a encontrar con otra mesa llena de entrantes, primeros, segundos, familiares y postres.Tu estómago tarda cerca de una semana en digerir tanta comida, no está acostumbrado porque es algo que solo hace una vez al año, aunque en algunas ocasiones repite en cumpeaños y alguna que otra celebración. Y cuando por fin piensa que vuelve a la normalidad, a procesar más verde, llega el 31. La última cena, al pie de la letra. Hay que llenarse con una base lo suficiéntemente grande para que amortigüe todas las copas de ron, whisky o lo que sea, que la nochevieja dejará pasar a nuestro estómago, que nunca son pocas.
Con el primer despertar de cada año vuelven los ojos hinchados acompañados del movimiento en retroceso de las olas después que han llegado a la orilla, más conocido como resaca. Y para escapar de ella volvemos a juntarnos otra cantidad ingente de familiares para, con voces esta vez más roncas, contar lo llenos que estaban los bares y lo que costaba llegar a la barra mientras no dejamos de desnudar langostinos y bañarlos en mahonesa pensando que mitigarán nuestro dolor de cabeza.
Y cuando ya no podemos más. Cuando creemos que seremos capaces de dejar de comer una temporada sin sufrir desfallecimiento alguno. Llega la gran fiesta del consumismo, en la que todos se dejan el dinero que no tienen en regalar cosas que no les gusta a gente que no las necesita. Pero todo ello acompañado desde el desayuno hasta la cena con un bizcocho relleno de crema y cubierto con frutas, que la mayoría de la gente aparta, y que tiene dos castigos, uno te hace pagarlo y el otro te ridiculiza con una corona de cartón.
Dos conclusiones saco de todo esto. La primera es que el ser humano no come lo que necesita, sino lo que puede, hasta dar de si todo lo necesario para comer más al año siguiente. Y la segunda es que la próxima vez que sea navidad me volverá a gustar como en mi infancia, porque hay que reconocer que son unas fechas diseñadas para los niños.
4 de enero de 2012
Novedades
Me recibe el año con un montón de novedades. Recién estrenado trabajo, esta foto es una de mis primeras portadas, hijo/a en camino, fiesta con los amigos que la gente llama boda, oficina-estudio para no desmontar el salón de casa cada vez que tenga que montar los flashes....Esperemos que todo para bien. Y lo mismo espero para todos los que leeis este blog.
21 de diciembre de 2011
Suerte a todos
Todos los años espero el 22 de diciembre con optimismo. Es un día especial en el que todo el mundo tiene la radio conectada y no se oye más que gente diciendo "ha caido el segundo en un pueblecito de Guadalajara" o "ha terminado en cuatro". Pero por este pesimismo que empuja mis hombros como si de gravedad se tratase desde hace un par de semanas este año no tengo esperanza niguna en que me toque. Casi podría decir que no quiero que me toque, aunque si cae no se le hará ascos. Pero me alegraría más si le tocara a algún amigo mio y mi recompensa fuera una copa gratis de champán para que el afortunado no brinde solo.
17 de diciembre de 2011
Sábado por la mañana
Pocas cosas creo que hecharé más de menos con el tiempo que las mañanas de los sábados. Esas mañanas eternas en las que me perdía horas y horas buscándome entre las sábanas. Con una banda sonora lejana e idónea, pero que apenas trasciende. Una gran cantidad de minutos tirados a la basura para que otros aumenten su valor.
5 de diciembre de 2011
Amigos
Amigos son los que cuando caes y no te queda casi de nada, te ofrecen todo lo que tienen, incluso cuando ellos tampoco tienen mucho. Son los que en un momento malo aparecen y en uno bueno están ahi sin que apenas te des cuenta.Quiero daros las gracias a todos los que me habeis animado y estoy seguro de que gracias a alguno de vosotros, espero que más pronto que tarde, volveré a trabajar con una cámara colgando de mi cuello.
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